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Quiénes somos

Una familia de fe desde 1997

Sembramos la Palabra de Dios, crecemos a la imagen de Jesús y servimos a Dios y a nuestro prójimo con amor.

Nuestra historia

Iglesia ICCH fue creada en junio de 1997 por el Pastor Barreto y su familia, además de tres grandes amigos. Nuestro comienzo fue humilde en la ciudad de Glen Ellyn. Hoy en día tenemos dos campus, localizados en Glen Ellyn y Aurora.

Desde entonces Dios ha renovado nuestras fuerzas, nuestra visión y nuestra misión. Podemos decir que la ICCH tuvo otro comienzo a partir del 2010, cuando nuestro pastor comenzó a orar la oración de Jabes:

“¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.” 1 Crónicas 4:10

“Señor, ensancha mi territorio”. “Señor, dame más oportunidad de tener impacto en los lugares, con los medios de comunicación, con las vidas”. “Enséñame qué es lo que tu iglesia debe hacer”. “Señor, ayúdanos a que tu iglesia sea la iglesia que tú quieres”. “¿Cómo se hace el ministerio? ¿Cómo se hace el discipulado? ¿Cómo llegamos a ser la iglesia que tú quieres que seamos? ¿Cuál es tu sueño para esta iglesia?”

Han pasado más de trece años, y Dios ha ido mostrándonos y poniendo en nuestro corazón poco a poco muchas cosas.

Nuestra llamada

Tres palabras que definen nuestra misión

  1. Sembrar

    Sembramos la Palabra de Dios y el amor de Cristo en cada corazón.

    Ilustración de la iglesia con el título Sembrando la Palabra de Dios
  2. Crecer

    Crecemos a la imagen de Jesús cada día mediante Su Palabra y Espíritu.

    Ilustración de la iglesia con el título Creciendo a la Imagen de Jesús
  3. Servir

    Servimos con pasión, reflejando el carácter de Cristo a los demás.

    Ilustración de la iglesia con el título Sirviendo a Dios y a los Demás

Nuestra llamada como iglesia

Si Jesús nos ordena a hacer discípulos, surgen dos preguntas: ¿qué es un discípulo?, y ¿cómo se hacen discípulos?

En el modelo de Jesús vemos tres cosas:

  1. Los llamó, para que estuvieran con Él.
  2. Los instruyó, para que sean transformados.
  3. Los envió para servir y buscar a los perdidos.

Según Jesús, un discípulo:

  1. Es uno que comparte el evangelio.
  2. Está siendo transformado cada día.
  3. Sirve como Jesús lo hizo.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:19-20

Doctrina

Lo que creemos

Once fundamentos de nuestra fe. Selecciona cada tema para leer más.

Dios

Dios es el creador de todo lo que existe, es eterno sin principio ni fin, todopoderoso, todo lo sabe, siendo infinitamente bueno y lleno de amor. Creemos en un Dios eterno que existe como tres personas separadas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Existe un solo Dios vivo y verdadero. Es un Ser inteligente, espiritual y personal, el Creador, Redentor y Preservador. Dios es infinito en santidad y en todas las demás perfecciones. Dios es todopoderoso y omnisciente; y Su conocimiento perfecto se extiende a todas las cosas, pasadas, presentes y futuras, incluidas las decisiones futuras de Sus criaturas. A Él le debemos el mayor amor, reverencia y obediencia.

La Santa Biblia

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, su revelación de sí mismo a la humanidad. Es inspirada en su plenitud, y es suficiente y completa para guiar la vida del ser humano; es la fuente de autoridad para la iglesia para saber lo que debemos creer y cómo debemos vivir. Tiene a Dios por autor, la salvación por fin, y la verdad, sin mezcla de error. Por lo tanto, toda la Escritura es totalmente verdadera y confiable. Revela los principios por los cuales Dios nos juzga, y por lo tanto es, y seguirá siendo, la norma suprema por la cual deben ser juzgados todos los comportamientos humanos y credos.

Jesucristo

Es Dios eterno, preexistente antes de nacer en Belén, creador de todo lo que existe. Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, fue concebido del Espíritu Santo y nació de la virgen María. Vivió una vida sin pecado mientras caminaba entre los hombres. Vino a esta tierra y tomó forma de hombre; compartió la naturaleza humana totalmente sin dejar de ser Dios.

Jesús reveló e hizo perfectamente la voluntad de Dios, asumiendo la naturaleza humana con sus demandas y necesidades e identificándose completamente con la humanidad pero sin pecado. Vino a esta tierra a morir por nosotros como sustitución por nuestros pecados, y fue sepultado. Por medio de la fe en su nombre, tenemos salvación. Él es el único mediador entre Dios y los hombres. Resucitó de entre los muertos al tercer día, ascendió a los cielos y ahora está sentado y exaltado a la derecha de Dios. Así como ascendió al cielo tras su resurrección, un día también volverá como Rey a juzgar a los vivos y a los muertos.

El Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, plenamente divino. Inspiró a escribir las Escrituras. A través de la iluminación Él permite a los hombres comprender la verdad. Él convence a los hombres de pecado, de justicia y de juicio. Efectúa la regeneración, consuela a los creyentes y otorga los dones espirituales por los cuales sirven a Dios a través de Su iglesia. Él ilumina y empodera al creyente y a la iglesia en la adoración, el evangelismo y el servicio. Creemos que el Espíritu Santo está continuando la obra que comenzó en Pentecostés dando poder a los creyentes para vivir una vida piadosa.

El Ser Humano

Es creado a la imagen de Dios, tiene valor y dignidad. Se encuentra en pecado, separado de Dios y en necesidad de la salvación de Dios.

La Salvación

Nuestros pecados nos condenan a una eternidad de separación de Dios. Jesucristo murió como sustituto por nosotros pues nuestros pecados nos condenaban a la muerte. La Biblia garantiza la vida eterna a todo aquel que se arrepiente de sus pecados y deposita su fe y confianza total en Cristo. La salvación de Dios no es algo que el ser humano puede obtener por sí mismo por hacer buenas acciones. La salvación es un regalo que depende solo de Dios y se obtiene por su gracia por medio de la fe.

Implica la redención de todo el hombre, y se ofrece gratuitamente a todos los que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador, quien por su sangre obtuvo eterna redención para el creyente. La salvación incluye regeneración, justificación, santificación y glorificación. La regeneración, o el nuevo nacimiento, es una obra de la gracia de Dios por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de corazón obrado por el Espíritu Santo a través de la convicción de pecado, al cual el pecador responde con arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo.

La justificación es la absolución completa y llena de gracia de Dios sobre los principios de Su justicia de todos los pecadores que se arrepienten y creen en Cristo. La justificación lleva al creyente a una relación de paz y favor con Dios. La santificación es la experiencia, que comienza en la regeneración, por la cual el creyente es apartado para los propósitos de Dios y es capacitado para progresar hacia la madurez moral y espiritual a través de la presencia y el poder del Espíritu Santo.

La Iglesia

La iglesia no es un edificio ni una religión, es la reunión de personas que han sido salvas por Jesucristo. La iglesia como el Cuerpo de Cristo incluye a todos los redimidos de todas las edades, creyentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación.

Cristo mismo fundó la iglesia y prometió que la muerte misma no prevalecerá contra ella. La misión de la iglesia es proclamar a Cristo y hacer discípulos de Jesús de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.

La iglesia local es una congregación autónoma de creyentes bautizados, que observa las ordenanzas de Cristo (Bautismo y Santa Cena), gobernada por Sus leyes, ejerciendo los dones, derechos y privilegios investidos en ella por Su Palabra, y procurando extender el evangelio hasta los confines de la tierra. La iglesia local opera bajo el Señorío de Cristo; cada miembro es responsable ante Cristo como Señor.

El Día del Señor

El primer día de la semana es el día del Señor. Es una institución cristiana de observancia regular. Conmemora la resurrección de Cristo de entre los muertos y debe incluir ejercicios de adoración y devoción espiritual, tanto en público como en privado. Creemos que Dios exhorta a la iglesia local a reunirse regularmente para el culto, para la edificación a través de las Escrituras y para el estímulo mutuo.

Mayordomía

Dios es la fuente de todas las bendiciones, temporales y espirituales; todo lo que tenemos y somos se lo debemos a Él. La Escritura con claridad nos llama a servir a Dios con nuestro tiempo, talentos y posesiones materiales. De acuerdo con las Escrituras, los cristianos deben contribuir de sus diezmos con alegría, regularidad, de forma sistemática, proporcional y generosa para el avance de la causa del reino de Dios en la tierra.

La Familia y el Matrimonio

Dios ha ordenado a la familia como la institución fundamental de la sociedad humana. Se compone de personas emparentadas entre sí por matrimonio. El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de compromiso para toda la vida. El matrimonio deberá ser nuestra primera vocación, aspiración y pasión.

El esposo y la esposa tienen el mismo valor ante Dios, ya que ambos fueron creados a la imagen de Dios. La relación matrimonial modela la forma en que Dios se relaciona con su pueblo. Un esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia.

Los padres deben enseñar a sus hijos valores espirituales y morales y guiarlos a través de un estilo de vida consistente y una disciplina amorosa. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.

Últimos Tiempos

Creemos que Jesucristo volverá un día como Rey por su iglesia. Él vendrá a juzgar a vivos y muertos y a reinar, y su reino no tendrá fin.

Dios, en Su propio tiempo y a Su propia manera, llevará al mundo a su fin. Jesucristo regresará personal y visiblemente en gloria a la tierra; los muertos resucitarán; y Cristo juzgará a todos los hombres con justicia.